Un día como ayer, muere en mi pueblo mi querido Don José Aragón.
Mi pueblo es ese lugar en donde sucede lo que yo imagino, y a veces escribo; que no sé si es resultado de lo que sueño, leo, escuché en alguna conversación o me lo dijo mi abuela. Pero mi pueblo es real, y no está lejos.
En fin, que un día como ayer muere en mi pueblo el querido Don José pero ayer llovía tan fuerte que no pude recordarlo. Y así sucedió esos días; eran tan fuertes las lluvias, tantos males, tantos eventos, que no hubo homenaje que pudieran ofrecerle. La comunicación y las redes, con tanta noticia y tanta agua, saturadas por completo que ni plañideras ni troles pudieron homenajearlo; así que ni llanto ni troleada.
Sus seguidores en Twitter ni siquiera se enteraron, y entre aves y cetáceos quedo la efímera nota.
Pero un día como ayer muere en mi pueblo mi querido Don José. Caballero incansable era Don José; pero no como los de antes, de armas y escudo; caballero de ahora, twittero incansable, soñador y caminante responsable. Caminante, casi viajero frecuente. De adorable figura y paso firme, aunque no siempre directo, hacia sus sueños.
En fin que la cosa es que un día como ayer muere en mi pueblo mi querido Don José. Le sobrevive su amada, quien a partir de ese momento, ni suya, ni amada, pero sí le sobrevive.